JAIME VELOSA FORERO .
El autor ha coordinado programas dirigidos a la prevención, atención y rehabilitación de adicciones. Hospital Santa Clara E.S.E. Bogota. 2005.
Definir y delimitar el campo de las adicciones resulta ser un ejercicio interesante y complejo.
Se sabe que el ser humano ha utilizado diferentes mecanismos y sustancias ya para rituales místicos, religiosos o culturales; ya para celebrar y disfrutar; ya para sobrellevar las penas; ya para perder el control, vivir experiencias novedosas ya para alcanzar satisfacción, placer... ; Freud en El malestar en la Cultura plantea como ante el sufrimiento, que nos amenaza desde tres lugares diferentes: nuestro propio cuerpo –que causa dolor, angustia y finalmente la muerte-; el mundo exterior que con las fuerzas implacables de la naturaleza causa destrucción y dolor; y sobre todo a través de las relaciones con otros seres humanos que nos traen el sufrimiento mas doloroso, el ser humano ha preferido los métodos que procuran influir sobre el organismo “siendo el más tosco pero también el más eficaz, el químico: “la intoxicación” que no solo brinda una cuota de placer sino también la “ardientemente anhelada independencia respecto del mundo exterior.”
El mismo Freud señala con precisión: frente al sufrimiento –el dolor, la frustración, la decepción, las perdidas…- “el ser humano ha intentado numerosos métodos como el aislamiento y el alejamiento de los demás; el sometimiento de la naturaleza y de los otros”, sin embargo “el método más interesante es el que trata de influir sobre nuestro propio organismo, pues en última instancia todo sufrimiento no es más que una sensación; solo existe en tanto lo sentimos.